Si hace tiempo que dormís mal, discutís por lo mismo o sentís que no podés con todo — hablarlo con alguien que sabe escuchar cambia las cosas. Estés en Bolivia o del otro lado del mundo, nos vemos.
✓ Presencial o por videollamada · ✓ Elegís tu horario sin llamar · ✓ Confidencialidad total · ✓ Sesiones de 60 minutos
Miles de bolivianos viven lejos de casa. Y estar lejos tiene su propio peso: la distancia, la familia que quedó, empezar de nuevo sin nadie conocido. Se puede trabajar igual de bien por videollamada.
Por videollamada, desde tu casa, a la hora que te acomode.
No hace falta estar en crisis para pedir ayuda. Alcanza con que algo te esté pesando más de lo que deberías aguantar.
Son las cuatro cosas que más escucho en una primera sesión. Si pensaste alguna, es normal.
No. La mayoría de quienes vienen tienen su vida funcionando: trabajan, tienen familia, cumplen. Vienen porque algo les está costando más de lo necesario. Pedir ayuda a tiempo es lo contrario a estar mal.
No es mi trabajo juzgarte, es escucharte. Nada de lo que digas sale de ese consultorio, y no hay nada que no se pueda decir ahí adentro.
No tenés que llegar con un discurso preparado. Si no sabés por dónde empezar, empezamos por eso mismo. Yo te voy guiando con preguntas.
Lo que pasa en sesión es confidencial. No comparto información con nadie: ni con tu familia, ni con tu trabajo, ni con nadie.
Prefiero decírtelo antes que dejarte con una expectativa equivocada.
Todas se pueden hacer en el consultorio o por videollamada.
Ansiedad, tristeza, autoestima, duelos, decisiones difíciles, momentos de cambio. Es tu espacio, para vos.
Cuando las discusiones se repiten y ya no saben cómo hablarse. Vienen los dos, y trabajamos la comunicación. Sirve incluso si están en países distintos.
Cuando el problema involucra a toda la casa: adolescentes, conflictos entre hermanos, separaciones, duelos familiares.
No tenés que llamar, ni esperar que te contesten, ni explicar nada por teléfono.
Entrás a la página de reservas y ves los días y horas que están libres. Elegís el que te acomode y me decís si preferís venir al consultorio o por videollamada.
Reviso la reserva y te escribo al número que dejaste. Ahí te paso la dirección del consultorio, o el link de la videollamada si es online.
Charlamos de lo que te trae, sin apuro. Al final vemos juntos si querés seguir y con qué frecuencia.
Primero conversamos sobre tus necesidades y luego definimos juntos los siguientes pasos.
Estás leyendo esto porque algo te dice que es momento. Reservá tu primera sesión y vemos juntos por dónde empezar.
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